En una definición para el infarto, Central hizo su parte al ganarle a Estudiantes de Río Cuarto por 2 – 0 y cuando parecía que la consagración se quedaba en Rosario, un gol sobre la hora en Buenos Aires terminó consagrando a Boca Juniors.
Por Emanuel Abregú

La tarde para el conjunto Canalla tuvo de todo: pasó de la ansiedad por meter un gol, a la tranquilidad de tener el partido resuelto, a finalmente la desazón por no poder coronarse bicampeón del fútbol argentino.
En un partido que priori no parecía ser dificultoso para Central, la realidad es que el gol se hizo esperar. Más allá de haber tenido el control en todo momento del partido, le costó entrar y penetrar el área del equipo cordobés. Cayó en el embudo del equipo visitante teniendo que terminar en muchas ocasiones con centros donde en la mayoría de las ocasiones, se impusieron los defensores del León.
Como viene siendo moneda corriente, la diferencia la hizo por el lado del colombiano Campaz que encontró en varios centros a la carrera, encontrar en condiciones más favorables a Enzo Copetti. Lo cierto es que -valga la redundancia-, el conjunto de Almirón encontró el gol por la vía área por intermedio de una pelota parada, donde luego de unos rebotes, Julián Fernández capturó esa pelota y facturó el primero del local.
En el complemento, el partido no tuvo muchos más sobresaltos hasta que a los 24′ del complemento y tras una fuerte infracción al arquero, Gastón Ávila fue expulsado. Ya llegados los 40′ y tras un excelente remate de zurda, Emanuel Coronel puso el 2 a 0 definitivo.
Cuando todo indicaba que la copa se iba para Rosario, apareció Enner Valencia para marcar el gol que le valió el título a Boca a los 50′ del segundo tiempo. Así, más allá de la no obtención del título, el auriazul sigue en carrera por el torneo clausura y buscará este título para coronar su año.





