El gobierno iraní aseguró que no existen condiciones políticas ni de seguridad para participar del torneo que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá.
Por Nacho Sanzó
La noticia impactó de lleno en el mundo del fútbol: Irán anunció que su selección no participará del Mundial 2026, pese a haber logrado la clasificación deportiva. La decisión fue comunicada por el ministro de Deportes, Ahmad Donyamali, quien explicó que el contexto político y militar que atraviesa el país hace imposible competir en la máxima cita del fútbol internacional.
Según las autoridades iraníes, la determinación está vinculada con la escalada del conflicto en Medio Oriente y los recientes enfrentamientos con Estados Unidos e Israel. Desde el gobierno sostienen que la situación actual, con miles de víctimas y una fuerte crisis regional, no permite que la selección viaje y participe en un torneo que tendrá a Estados Unidos como uno de los países organizadores.
Irán había conseguido su lugar en la Copa del Mundo tras clasificarse en las eliminatorias asiáticas y ya tenía grupo asignado para la fase inicial. El equipo persa debía integrar el Grupo G junto a Bélgica, Egipto y Nueva Zelanda, con partidos previstos en ciudades estadounidenses como Los Ángeles y Seattle.
La decisión abre ahora un interrogante para la FIFA, que deberá resolver qué ocurrirá con la plaza que deja vacante el seleccionado iraní. De acuerdo con el reglamento del organismo, retirarse de la competencia puede implicar sanciones económicas importantes, además de posibles consecuencias deportivas para futuras competiciones.
Mientras tanto, en el mundo del fútbol ya se especula sobre qué selección podría ocupar ese lugar si la renuncia se formaliza definitivamente. Con el Mundial 2026 cada vez más cerca y con un formato ampliado a 48 equipos, la ausencia de Irán se convierte en uno de los episodios políticos más resonantes que haya atravesado la organización de una Copa del Mundo en los últimos años.










