En una noche para el olvido, el Canalla mostró su peor versión futbolística y cortó una racha de vallas invictas que sostenía sus aspiraciones en el torneo.
Rosario Central cayó derrotado 2 a 0 frente a Independiente Rivadavia en la provincia de Mendoza. El equipo rosarino llegaba a este encuentro con una racha muy positiva basada en no recibir goles, pero esa seguridad defensiva desapareció por completo. Los mendocinos aprovecharon las desatenciones del Canalla para quedarse con una victoria merecida.
El desarrollo del partido mostró la peor cara del equipo dirigido por Matías Lequi. Desde el comienzo, Central se paró mal en la cancha, estuvo lento para marcar y muy impreciso con la pelota. El conjunto local leyó bien estas debilidades y golpeó en los momentos justos tras dos fallas puntuales de la defensa auriazul.
En el ataque, las respuestas fueron casi nulas. Solamente el colombiano Jaminton Campaz intentó generar algo de peligro por la banda izquierda, pero estuvo muy solo. Al equipo le faltó un generador de juego y los delanteros prácticamente no tocaron la pelota dentro del área rival, desnudando la falta de variantes ofensivas.
Durante el segundo tiempo, la desesperación le ganó a la idea de juego. Central empezó a tirar pelotazos frontales fáciles de resolver para los mendocinos, y los cambios que hizo el entrenador desde el banco de suplentes no aportaron ninguna solución. El equipo local estuvo mucho más cerca de meter el tercero que Central de descontar.
Esta derrota duele no solo por los tres puntos perdidos, sino por la mala imagen que dejó el plantel en la cancha. El cuerpo técnico tendrá que trabajar mucho en la semana para corregir estos errores y recuperar la solidez defensiva que venía siendo su mejor carta de presentación en el torneo.










