La fecha 9 del Torneo Apertura no se jugará: del 5 al 8 de marzo todos los partidos quedan suspendidos en un gesto de unidad institucional ante la denuncia de ARCA.
Por Nacho Sanzó
En una medida inédita y de fuerte impacto político-deportivo, los clubes del fútbol argentino resolvieron este lunes suspender las actividades oficiales entre el 5 y el 8 de marzo, en plena disputa de la fecha 9 del Torneo Apertura 2026, en respaldo a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y sus principales autoridades. La decisión fue adoptada por unanimidad en la reunión del Comité Ejecutivo de la Liga Profesional de Fútbol, luego de que la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) presentara una denuncia penal que derivó en citaciones judiciales contra la dirigencia de la casa madre del fútbol nacional.
La protesta de los clubes obedece a la causa en la que se investiga una supuesta apropiación indebida de aportes por más de 19.300 millones de pesos, correspondientes a retenciones impositivas y de seguridad social que, según ARCA, fueron descontadas pero no depositadas entre marzo de 2024 y septiembre de 2025. La AFA rechazó de plano estas acusaciones, aseguró que “no tiene deuda alguna exigible” y sostuvo que los pagos fueron realizados en tiempo y forma, cuestionando incluso el uso de estas obligaciones fiscales como base para una imputación penal.
El paro —que afectará tanto a la Primera División como a las categorías del ascenso— se presenta como un gesto de unidad institucional ante lo que clubes y dirigentes consideran una “persecución” por parte del organismo recaudador y del juez interviniente, Diego Amarante. Esta postura quedó reflejada en las declaraciones de dirigentes como Fabián Berlanga, presidente de Vélez, quien calificó de “injusto” el accionar judicial y destacó que, según la presentación oficial, “está todo al día”.
Más allá del impacto inmediato en el calendario de competencias, el paro agrava la tensión entre el fútbol organizado y sectores del Estado, y plantea un escenario de conflicto institucional de gran magnitud. La suspensión de la jornada programada para marzo será una señal clara de resistencia del fútbol argentino frente a las acusaciones que pesan sobre su cúpula dirigencial, en un contexto donde la unidad de los clubes se muestra como la principal defensa de la AFA.









