Ante un marco multitudinario de público, Thomas Pozner se quedó con la victoria en la Clase 2 y el local Renzo Blotta brilló con un podio que hizo vibrar a la ciudad.
El Autódromo Municipal Juan Manuel Fangio se vistió de gala para recibir a la cuarta fecha del Turismo Nacional, brindando un espectáculo de alto impacto que reafirmó a Rosario como una de las plazas más fierreras del país. Con las tribunas colmadas y un clima de fervor popular, la categoría más espectacular del automovilismo argentino cumplió con las expectativas, entregando maniobras al límite y finales abiertos. La organización destacó el comportamiento de los más de 20.000 espectadores que transformaron el circuito en una verdadera caldera de pasión y velocidad.
En lo estrictamente deportivo, la final de la Clase 2 se llevó todas las miradas con un desenlace para el infarto. Thomas Pozner, a bordo de su Peugeot 208, se adjudicó un triunfo estratégico y contundente, resistiendo los embates de sus perseguidores en un trazado que no perdonó errores. La victoria de Pozner no fue tarea sencilla, ya que debió gestionar el desgaste de los neumáticos y la presión constante de un pelotón que se mantuvo a menos de un segundo de diferencia durante gran parte de la competencia.
El gran momento de la tarde llegó de la mano del crédito local, Renzo Blotta, quien desató la euforia de los presentes al alcanzar el tercer escalón del podio. El piloto rosarino, que conoce cada centímetro del Fangio, realizó una carrera de menor a mayor, escalando posiciones con sobrepasos quirúrgicos que le permitieron cerrar un fin de semana soñado ante su gente. Blotta demostró que está para pelear el campeonato, consolidando su Toyota Etios entre los vehículos más rápidos de la divisional y dejando la bandera de Rosario en lo más alto.
Por su parte, la Clase 3 también aportó su cuota de adrenalina con una final accidentada que obligó al ingreso del auto de seguridad en varias oportunidades, aunque el protagonismo rosarino en la clase menor fue el tema principal de conversación en los boxes. El balance de la jornada fue sumamente positivo para la ciudad, no solo por el éxito deportivo, sino por el impacto económico y turístico que generó el evento. El Turismo Nacional se despidió del Fangio con la promesa de volver, dejando la vara muy alta para las próximas competencias del calendario nacional.










