El Salaíto tenía los tres puntos en el bolsillo, pero una desatención en el último suspiro permitieron que Yupanqui rescatara un empate 1-1 que amarga a todo barrio Sarmiento.
El fútbol suele ser ingrato, y Argentino de Rosario lo comprobó de la manera más dolorosa posible en la cuarta fecha de la Primera C. El equipo dirigido por el “Garza” Previti hizo casi todo bien durante gran parte del encuentro; dominó las acciones, generó peligro y logró plasmar esa superioridad en el marcador a los 27 minutos del primer tiempo. Julián Andrada, tras una excelente maniobra del colombiano Dago Sánchez, definió con categoría para poner un 1-0 que parecía ser el punto de partida hacia la primera victoria de la temporada.

La tarde se presentaba ideal para el conjunto local, especialmente cuando a los 27 minutos del complemento la visita se quedó con diez hombres por la expulsión de Axel Meridione tras una agresión. Con el marcador a favor y superioridad numérica, el Salaíto tenía el escenario servido para liquidar el pleito. Sin embargo, en una ráfaga de desconcierto absoluto, el propio Argentino se dinamitó: Joaquín Cejas vio la roja a los 37 y, apenas dos minutos después, Juan Cruz Cisneros recibió la segunda amarilla por una ingenuidad al patear lejos el balón, dejando a su equipo con nueve jugadores en el tramo más crítico.
El cierre del partido fue un suplicio para los de Rosario. Con dos jugadores menos, el equipo se replegó peligrosamente ante un Yupanqui que, sin mucha claridad pero con empuje, volcó el campo a su favor. La resistencia aguantó hasta que el reloj marcó los 95 minutos. Tras un despeje fallido de la defensa alba y un centro preciso al corazón del área, Bruno Galeano conectó un cabezazo letal que sentenció el 1-1 definitivo, dejando mudos a los hinchas locales cuando solo faltaban 30 segundos para el pitazo final.
Este empate con sabor a derrota estira la racha negativa de Argentino, que ya suma cuatro presentaciones sin conocer la victoria en el actual certamen. Con apenas tres puntos producto de tres igualdades consecutivas, el equipo de barrio Sarmiento queda relegado en la tabla y con la obligación urgente de corregir la disciplina interna. El próximo desafío será ante Puerto Nuevo en Campana, donde el Salaíto deberá demostrar que puede canalizar la bronca de este domingo en un triunfo que le devuelva la calma.










