El Charrúa perdía 1-0 ante Berazategui, pero un tanto sobre el final de Benjamín Galucci puso el empate definitivo
Central Córdoba logró empatar en el epílogo del partido y salvar su invicto al igualar 1 a 1 frente a Berazategui en el Gabino Sosa, por el interzonal de la 4ª fecha del campeonato de Primera C. Los charrúas continúan sin perder en el torneo, aunque esta vez dejaron una imagen que invita a la reflexión.
Desde el arranque, el desarrollo fue claro: el conjunto local asumió el protagonismo, con intención de manejar la pelota y construir juego desde el fondo. Apostó a una salida prolija, moviendo el balón de lado a lado entre sus defensores, buscando conectar con Joaquín Messi y Cristian Sánchez en el eje, o recostándose principalmente sobre la izquierda con el incansable Stéfano Pizzio, de gran despliegue físico.
Durante la primera mitad, Central Córdoba monopolizó la posesión, pero le faltó profundidad para inquietar al arco rival. Con el correr de los minutos, Berazategui se animó y, bajo la conducción de Nahuel Pombo, comenzó a generar peligro con remates de media distancia y acciones de pelota parada que exigieron a Matías Giroldi. Recién en el tramo final del primer tiempo llegaron las chances más claras para el local: un cabezazo desviado de Messi a los 39’, un remate de Gino Albertengo bien contenido por el arquero Puchetta a los 42’, y otro disparo de Messi a los 44’ que volvió a encontrar respuesta del uno visitante. En la última jugada, Mateo Yaszczuk no logró definir con precisión tras un córner.
El cierre del primer tiempo había renovado las expectativas de los hinchas, pero el complemento comenzó de la peor manera. A los 50’, tras un córner ejecutado por Brian Duarte, Juan Pablo Serrizuela conectó de cabeza para poner el 1 a 0 para Berazategui. Un verdadero baldazo de agua fría.
El gol desordenó a Central Córdoba, que perdió claridad y se mostró impreciso, abusando de individualidades y sin lograr generar juego asociado. Por su parte, la visita creció en confianza y estuvo más cerca del segundo que el local del empate, saliendo con rapidez cada vez que recuperaba la pelota.
Aun así, a los 75’, Benjamín Gallucci tuvo una ocasión inmejorable para igualar, pero Puchetta volvió a imponerse en el mano a mano. En el tramo final, el equipo rosarino empujó más por necesidad que por ideas, mientras Berazategui desperdiciaba oportunidades para liquidarlo.
Y lo pagó caro. Porque cuando parecía que el invicto se terminaba, apareció una corazonada: en el segundo minuto de adición, Gallucci encontró el empate para desatar el alivio en el Gabino Sosa.
Central Córdoba rescató un punto que, por el desarrollo del partido, parecía improbable. No fue una actuación convincente, pero el equipo sigue sin perder. Ahora, el desafío será mejorar el rendimiento sin resignar resultados, apoyándose en un plantel combativo y un cuerpo técnico con herramientas para corregir el rumbo.










