Tras 18 partidos sin conocer la victoria, la Lepra venció 1-0 a Gimnasia de Mendoza con un gol de Mazzanti sobre la hora y calmó las aguas en el Parque Independencia.
El Estadio Marcelo Bielsa fue testigo de un desahogo histórico. En un clima de extrema sensibilidad por una crisis deportiva que parecía no tener fin, Newell’s Old Boys logró imponerse ante Gimnasia de Mendoza, rompiendo una racha negativa que arrastraba desde noviembre del año pasado. La victoria no solo representa tres puntos en la tabla, sino un tanque de oxígeno vital para el ciclo de Frank Kudelka y una institución que venía de días convulsos tras la renuncia de Roberto Sensini a la dirección deportiva.
Desde el pitazo inicial, el conjunto rojinegro mostró una actitud renovada, realizando siete cambios respecto a la dura derrota sufrida ante Lanús. Sin embargo, el destino pareció jugarles una mala pasada temprana cuando el VAR anuló un gol de Walter Mazzanti a los cinco minutos por una posición adelantada milimétrica. Ese fallo arbitral instaló un manto de duda y nerviosismo en las tribunas, haciendo que el equipo perdiera el orden inicial y permitiera que el “Lobo” mendocino generara peligro de contraataque.
Durante el desarrollo del encuentro, la tensión se palpaba en cada rincón del Coloso. Newell’s dominaba la posesión pero carecía de profundidad, mientras que Gimnasia apostaba al juego directo, exigiendo en más de una ocasión la intervención del arquero Barlasina. El partido entró en una meseta de imprecisiones donde el desorden táctico reflejaba la urgencia de ambos bandos, pero la fe del equipo rosarino se mantuvo intacta gracias al empuje de su gente.
Cuando el empate parecía sentenciado y los fantasmas de la racha adversa sobrevolaban el campo de juego, apareció nuevamente Mazzanti para cambiar la historia. Tras una gran combinación colectiva entre Sotelo, Núñez y Russo, el extremo conectó un centro preciso en el segundo palo para empujar la pelota a la red en el minuto final. El grito de gol fue una explosión de rabia y alivio que unió a jugadores e hinchas en un abrazo eterno, marcando el fin de 133 días sin festejos.
Este triunfo por la mínima diferencia corta una sangría de 18 encuentros sin ganar y posiciona a Newell’s con una perspectiva diferente de cara al futuro inmediato del Torneo Apertura 2026. Si bien el funcionamiento futbolístico aún requiere ajustes profundos, la recuperación anímica es el primer paso hacia la redención. En Rosario, la noche del sábado no fue una más; fue el regreso a la victoria de un gigante que necesitaba, desesperadamente, volver a creer en sí mismo.










