Daniel Giraudo, cercano a Cristian D‘Amico, sugirió que realizó gestiones en el partido entre la “Lepra” y Huracán, el último partido que ganó el equipo rosarino. Sin embargo, horas después se desdijo.
El clima institucional en Newell’s Old Boys ha alcanzado un punto de ebullición tras las recientes declaraciones de un destacado referente de la oposición. En una entrevista que sacudió los cimientos del mundo rojinegro, el dirigente deslizó que el club habría recurrido a maniobras extradeportivas para evitar el descenso en una temporada crítica. Esta acusación no solo pone en duda la integridad de la actual comisión directiva, sino que también mancha el honor deportivo de una institución histórica del fútbol argentino.
Según el relato del opositor, existirían pruebas o testimonios que vinculan a las altas esferas del club con un presunto “arreglo” de un encuentro decisivo que resultó vital para la tabla de promedios. El denunciante aseguró que la situación financiera y deportiva de aquel entonces empujó a la dirigencia a tomar medidas desesperadas, dejando de lado los valores éticos que representan a la “Lepra”. Estas palabras han generado un eco inmediato en las redes sociales y en los pasillos del Coloso del Parque, dividiendo las aguas entre los socios.
La respuesta de la actual gestión no se hizo esperar, calificando las declaraciones como una “operación política burda” destinada a desestabilizar al club en un año electoral. Desde el oficialismo sostienen que los triunfos y la permanencia se lograron legítimamente dentro del campo de juego y que estas acusaciones carecen de sustento fáctico. Sin embargo, el daño a la imagen pública de la institución ya es un hecho, y se espera que se inicien acciones legales para determinar la veracidad de los dichos o, en su defecto, sancionar por calumnias.
Este escándalo surge en un momento donde la transparencia en el fútbol argentino está bajo la lupa constante de los organismos de control y de la propia Asociación del Fútbol Argentino (AFA). De confirmarse que existen indicios serios de irregularidades, el club podría enfrentarse a duras sanciones que van desde quita de puntos hasta multas económicas millonarias. La gravedad de la acusación ha trascendido la frontera de Rosario, captando la atención de la justicia deportiva nacional que ya monitorea el caso de cerca.
El ambiente en el Parque Independencia se presenta tenso de cara a los próximos compromisos del equipo y a las asambleas societarias programadas para este mes. Los hinchas, que históricamente han demostrado una fidelidad incondicional, exigen ahora una clarificación total de los hechos para preservar la identidad del club. Lo que comenzó como una disputa por el poder político ha derivado en una crisis de confianza que amenaza con empañar el legado deportivo de Newell’s Old Boys en el largo plazo.










