El Canalla integrará el Grupo H junto a Independiente del Valle, Libertad y Universidad Central en busca de la “Gloria Eterna”.
Llegó el día más esperado para el pueblo auriazul. Este jueves, en la sede de la Conmebol en Luque, Paraguay, el azar determinó que Rosario Central deberá afrontar una fase de grupos de alto voltaje en su regreso al máximo certamen continental. Tras una temporada 2025 consagratoria que le permitió bordar la octava estrella profesional en su escudo, el equipo de Arroyito vuelve a codearse con la elite de Sudamérica integrando una zona que combina jerarquía, experiencia y viajes estratégicos.

El sorteo ubicó a Central en el Grupo H, donde tendrá como cabeza de serie a Independiente del Valle de Ecuador. El conjunto de Sangolquí se ha consolidado como una de las potencias emergentes del continente, con un estilo de juego definido y la siempre complicada localía en la altura. Este duelo asoma como el principal desafío táctico para el esquema del Canalla, que deberá rescatar puntos fuera de casa si aspira a liderar el cuadrangular.
Como segundo rival aparece Libertad de Paraguay, un histórico de la competición y viejo conocido del fútbol argentino. El equipo “Gumarelo” aporta la cuota de oficio y rigurosidad física necesaria para convertir a esta zona en una de las más equilibradas del torneo. Los enfrentamientos ante los paraguayos suelen ser batallas de detalles, y Central sabe que el Gigante de Arroyito deberá ser una fortaleza inexpugnable para inclinar la balanza a su favor.
La zona se completa con Universidad Central de Venezuela, proveniente del bombo 4. Si bien sobre el papel aparece como el rival de menor fuste, el extenso viaje hasta territorio venezolano añade un factor de desgaste logístico que el cuerpo técnico auriazul ya empieza a planificar. En una Copa donde no existen los partidos sencillos, asegurar las seis unidades ante el conjunto caribeño será vital para las aspiraciones de clasificación.
El fixture de la fase de grupos comenzará la semana del 8 de abril y se extenderá hasta finales de mayo, momento en el que el certamen entrará en un receso debido a la disputa del Mundial 2026. Este cronograma obliga a Rosario Central a alcanzar un pico de rendimiento inmediato, ya que los octavos de final recién se reanudarán en agosto. La dirigencia y el cuerpo técnico saben que este intervalo será clave para ajustar piezas de cara a la fase eliminatoria.

Con la ilusión renovada y el respaldo de una hinchada que promete copar cada estadio, Rosario Central inicia su travesía continental con el objetivo de superar la barrera de los grupos y volver a escribir páginas doradas en su historia. El camino a la gran final del 28 de noviembre en el Estadio Centenario de Uruguay ya está trazado; ahora, la pelota está en los pies de los guerreros de Arroyito.










