El Canalla aguarda el sorteo con ilusión, pero también con escenarios que pueden marcar su futuro en el torneo.
La cuenta regresiva llegó a su punto cúlmine para Rosario Central, que este jueves conocerá a sus rivales en la fase de grupos de la Copa Libertadores 2026. Con el equipo ubicado en el bombo 3, el sorteo que se realizará en Paraguay desde las 19 promete definir mucho más que un simple fixture: será el primer gran condicionante del sueño auriazul en el máximo torneo continental.
El conjunto dirigido por Jorge Almirón llega con expectativas altas, impulsado por figuras de jerarquía internacional como Ángel Di María y un presente competitivo que lo posiciona como un rival incómodo para cualquiera. Sin embargo, la Libertadores impone otra exigencia y el análisis previo ya pone sobre la mesa los posibles escenarios: desde zonas extremadamente complejas hasta combinaciones más accesibles en términos deportivos y logísticos.

En el peor de los casos, el Canalla podría caer en un grupo de máxima dificultad, con potencias como Flamengo —vigente campeón continental y del Brasileirao—, sumado a rivales fuertes como Bolívar y Independiente Medellín. A esto se le agregan factores determinantes como los viajes largos y la temida altura, elementos que históricamente condicionan el rendimiento de los equipos argentinos en la competencia.
Pero no todo es adversidad en la previa. También existen combinaciones más favorables que podrían permitirle a Central construir una clasificación más accesible, evitando a los gigantes del continente y reduciendo el desgaste logístico. En ese equilibrio entre rivales, distancias y contextos, el sorteo se transforma en una pieza clave para medir las verdaderas aspiraciones del equipo rosarino.
La fase de grupos comenzará el 7 de abril y se extenderá hasta fines de mayo, en un calendario apretado que exigirá respuestas inmediatas. Con la final prevista para el 28 de noviembre, el camino es largo, pero el primer paso será determinante. En Arroyito lo saben: antes de jugar, Central ya empieza a disputar su Copa desde el bolillero, donde puede nacer tanto la ilusión como el desafío más exigente.










