Cerca de 500 simpatizantes se manifestaron en la sede del club, hubo incidentes y agresiones a la prensa en un clima de máxima tensión institucional.
La crisis de Newell’s Old Boys sumó un nuevo capítulo explosivo. Un grupo de hinchas se autoconvocó en la sede del club y protagonizó una protesta masiva para exigir la renuncia del presidente Ignacio Boero, en medio de un presente deportivo e institucional cada vez más delicado.
Bajo la consigna “Unidad o Descenso”, alrededor de 500 simpatizantes se concentraron en las puertas de la institución, impulsados por agrupaciones opositoras y por el creciente malestar que atraviesa a la vida política del club. La manifestación reflejó el hartazgo generalizado por los resultados y la conducción dirigencial.

El reclamo fue directo y contundente, con cánticos y expresiones de enojo apuntadas principalmente contra Boero, quien asumió hace apenas tres meses y ya quedó en el centro de las críticas. La protesta, que había sido convocada en redes sociales, rápidamente escaló en volumen y tensión.
Con el correr de las horas, el clima se volvió aún más espeso y derivó en incidentes, con agresiones verbales y físicas a periodistas que cubrían la manifestación. Incluso se registró el robo de un micrófono a un cronista en medio del descontrol, lo que generó denuncias posteriores por parte de los trabajadores de prensa.
El panorama en Newell’s es cada vez más preocupante: a la crisis futbolística se le suma un fuerte conflicto institucional, con hinchas movilizados y un clima social que no encuentra calma. La dirigencia enfrenta ahora un escenario de máxima presión, en un club que parece haber perdido estabilidad dentro y fuera de la cancha.










