El club se expresó luego del episodio con muñecas inflables en el partido ante Banfield y buscó despegarse de los hechos que generaron fuerte rechazo.
Rosario Central rompió el silencio tras la polémica generada en el Gigante de Arroyito, donde durante el partido ante Banfield hinchas arrojaron muñecas inflables vestidas con camisetas de Newell’s Old Boys. El episodio provocó una fuerte repercusión y obligó al club a emitir una postura oficial.
A través de un comunicado, la institución auriazul dejó en claro su rechazo a lo ocurrido y remarcó que ese tipo de conductas no representan los valores del club ni el espíritu del fútbol. La dirigencia buscó marcar distancia con el accionar de un grupo de simpatizantes que protagonizó la escena.
El hecho se produjo durante el primer tiempo del encuentro, cuando desde una de las tribunas comenzaron a arrojar estos objetos al campo de juego, lo que incluso generó una breve interrupción del partido. La situación fue interpretada como una burla hacia el clásico rival tras el reciente triunfo en el derby rosarino.
La repercusión trascendió lo deportivo y generó críticas desde distintos sectores, incluyendo reclamos por el carácter ofensivo y simbólicamente violento de la acción. Incluso desde organismos de seguridad de la provincia se abrió un expediente para evaluar posibles sanciones.
En este contexto, Central intentó bajar el tono del conflicto institucional, aunque el episodio dejó expuesto un debate más profundo sobre los límites del folclore en el fútbol. Mientras tanto, el club quedó bajo la lupa y a la espera de eventuales decisiones disciplinarias por lo ocurrido en Arroyito.










