El prodigio argentino quedó a un paso de convertirse en el Gran Maestro más joven, pero será el más precoz en integrar la selección argentina para la Olimpíada de ajedrez en Samarcanda.
Por Nacho Sanzó
Faustino Oro, el talentoso ajedrecista argentino de apenas 12 años, llegó a la última ronda del prestigioso Aeroflot Open con la posibilidad de batir el récord de ser el Gran Maestro más joven de la historia, pero cayó ante el ruso Aleksey Grebnev y vio esfumarse esa aspiración.
El desenlace llegó tras una partida intensa en la que Oro optó por una defensa siciliana para buscar la victoria; su intento por forzar el juego se vio frustrado por un error táctico —comer una torre con peón en lugar del alfil— que permitió a Grebnev tomar la ventaja decisiva y sellar la derrota.
Más allá del marcador, la actuación de Oro en Moscú exhibió un ajedrez adulto y osado: remontó partidas complicadas, mostró una creatividad y madurez poco comunes para su edad y confirmó que su progresión continúa a ritmo acelerado. Su rendimiento en torneos recientes, como el Tata Steel Challenger, y su próxima participación en el abierto de Menorca, refuerzan esa tendencia.
Como compensación y nuevo hito, la Federación Argentina lo convocó para integrar la delegación que competirá en la Olimpíada de ajedrez prevista para septiembre en Samarcanda (Uzbekistán), con lo que Oro pasará a ser el jugador argentino más joven en disputar ese torneo. La familia y el propio prodigio habrían aceptado la convocatoria del seleccionador, el gran maestro Sergio Slipak.
La trayectoria del “Pibe de Oro” ya incluye gestos de reconocimiento internacional —en la Olimpíada 2024 fue elegido para realizar el movimiento inicial ante el campeón mundial— y, aunque el récord de GM más joven tendrá que esperar, su presencia en Samarcanda y su constante mejora colocan a Faustino como una de las grandes promesas del ajedrez mundial.









