El talento de ÁngelÁngel Di María ocupó el centro de la escena, disruptivo y determinante, para torcer un partido que se le presentaba cerrado y emocionalmente cargado.
Por Nacho Sanzó
El encuentro fue tenso y disputado, con pocas fisuras para ambos y una carga física importante; en ese contexto, la jerarquía individual terminó por desnivelar un choque que se definió por detalles y capacidad de resolución en el último cuarto de cancha. Angel abrió el marcador y Enzo Copetti selló el 0-2 en el Parque.
Di María no solo aportó calidad técnica: su movilidad, lectura de espacios y decisión para asumir la jugada en el momento justo terminaron siendo la llave que abrió la defensa rival y permitió a Central conseguir la ventaja definitiva. Al finalizar, el propio jugador fue autocrítico y sincero: “Fui un poco egoísta porque no estaba al cien por ciento”. La frase, lejos de restarle valor al gol, reforzó la imagen de un líder dispuesto a arriesgarse por el equipo incluso en condiciones imperfectas.

El impacto del triunfo trasciende la estadística: Central ganó confianza y se afianza en la convicción táctica de apostar por sus individualidades en momentos clave; para el plantel, la actuación de Di María es un estímulo anímico y un ejemplo de compromiso.Queda ahora la tarea de sostener el rendimiento: el club deberá capitalizar la victoria para encadenar resultados y cuidar a su figura, cuya presencia en grandes noches como esta vuelve a demostrar que, cuando aparece, decide clásicos. inclinó un clásico de contrastes: Newell’s lo buscó, Central lo aprovechó y Di María terminó definiendo pese a no estar al cien por cien.









