Rosario Central cumplió sin fisuras y selló su pase a la siguiente instancia de la Copa Argentina con un triunfo claro y sin discusiones por 2 a 0 ante Sportivo Belgrano con goles de Julián Fernández y Alejo Veliz En una noche sin sobresaltos, el Canalla hizo valer la diferencia de jerarquía, manejó los tiempos del partido y resolvió el trámite con la naturalidad de quien entiende cuándo acelerar y cuándo regular.

El equipo de Jorge Almirón llegaba con el sabor amargo del empate en Mar del Plata frente a Aldosivi, pero esta vez mostró otra cara. Ordenado, paciente y dominante, Central se adueñó del control desde temprano y nunca permitió que su rival se sintiera en partido. Tanto fue así que el segundo tiempo pareció estar de más: Sportivo Belgrano no encontró herramientas para inquietar y el Canalla administró energías, pensando más en lo que viene que en lo que ya estaba resuelto.
Con el resultado bajo control, Almirón optó por no tocar el equipo hasta el tramo final. Recién a los 75 minutos llegaron las variantes: descanso para Ibarra, Véliz y Julián Fernández, piezas clave en el andamiaje auriazul. Llamó la atención la salida tardía de Ángel Di María, reemplazado apenas a tres minutos del cierre. El rosarino se mostró bien físicamente, aunque quedó la sensación de que sumó más minutos de los previstos, sobre todo teniendo en cuenta el exigente compromiso del próximo domingo.
El pitazo final confirmó lo que ya se veía en el campo: Central hizo lo que debía. Ganó, no sufrió y avanzó. Superó el debut copero con autoridad y dejó en claro que la diferencia de categorías se tradujo también en el juego. Lo que viene será otra historia. El cuadro lo cruza rápidamente con un rival de peso: Estudiantes de La Plata es quien aparece en el horizonte, cargando de expectativa y morbo el próximo desafío del Canalla. Ahí, donde ya no alcanza con administrar, Central deberá dar un paso más.









